LA LIMPIEZA DE LA PIEL LA PREPARA PARA EL TRATAMIENTO
Antes de hablar del limpiador que más conviene a cada tipo de piel, vamos a comenzar por los errores que se cometen
muy a menudo por desconocimiento:
- Error: limpiarse la cara con el gel del cuerpo. El gel del cuerpo suele ser demasiado «lavante». Te dejará la piel de la
cara tirante y con necesidad de aplicarte una crema rápidamente (la del cuerpo también, pero seguramente no lo
percibirás igual). - Error: limpiarse la cara con toallitas. Las toallitas suelen arrastrar más de lo que la limpieza de la piel necesita. Están
bien para una emergencia o para un viaje con mochila, pero no para todos los días. - Error: limpiarse la cara con agua nada más. El agua sola no limpia, porque no puede llevarse la suciedad que sólo se
diluye en una fase aceite. - Error: no limpiarse. Durante el día la piel acumula mucha suciedad del contacto con el medio: polución, polvo, toxinas…
Y durante la noche nuestra propia grasa y el sudor. Si no limpiamos correctamente la piel, sin agredirla, el precioso
tratamiento que nos apliquemos después no servirá para mucho, porque los ingredientes activos lo tendrán difícil para
atravesar esa capa de «protección» extra. Piénsalo…
Ahora vamos con las diferentes emulsiones:
- Leches limpiadoras: son ideales para pieles deshidratadas y pieles sensibles porque aportan un film protector extra y
son muy suaves con la piel. También son perfectas si somos alérgicas al agua o si el agua de nuestra ciudad es muy
calcárea, porque podremos retirarlas con loción. Las mejores fórmulas deben de aportar un pre-tratamiento que
comience a aportar resultados a nuestra piel desde la limpieza. También deben de ser desmaquilladoras al mismo
tiempo. Todos estos puntos los cumplen las leches desmaquilladoras Esthederm. - Aguas micelares: es el desmaquillador y limpiador ideal para las que no tienen tiempo, las que viajan mucho y no
quieren ir cargando con muchos productos y para las perezosas. ¿Por qué? Porque desmaquillan ojos, labios y rostro y
además tonifican en un solo gesto. ¿Sabías que Esthederm sacó la primera agua micelar del mercado? Ahora puedes
explicarte la diferencia. - Gel espumoso: es el limpiador clave para las pieles grasas, para los hombres, para los jóvenes que comienzan con su
primer limpiador. Lo metemos en la ducha y no hay nada más fácil de usar. Lo único que debemos de tener en cuenta:
después de usarlo no debemos de sentir la piel tirante. Si es el caso, ese limpiador es demasiado fuerte para tu piel o
no cumple con los mínimos de tolerancia. Prueba el Gel Pureza de Esthederm, es una bomba de frescura. Su perfume
te encantará. - Espumas limpiadoras: son la nueva generación de limpiadores. Limpian en profundidad, son de utilización ultra
cómoda bajo la ducha y son suaves con la piel. Si están bien formuladas son universales y hasta las pieles un poco
sensibles pueden usarlas. La Espuma Pureza de Esthederm es uno de los top 10 y la Espuma Aclaradora que lucha
contra las manchas oscuras es una perla negra; por algo será…
¿Cuál es el limpiador que mejor te va? Si tienes dudas, escríbeme a @melodijovictoria