¿Sufres de couperose?

La couperose es una afección cutánea que se caracteriza por una piel roja principalmente en las mejillas y la nariz, pero también puede localizarse en la frente y la barbilla. Al inicio del problema la piel se pone roja por alguna causa (frío, viento, emoción, calor…) y vuelve paulatinamente a su color normal. Según va evolucionando la rojez se puede convertir en permanente y se acompaña de capilares dilatados, lo que es llamado couperose. Si sigue evolucionando puede convertirse en rosácea donde ya podremos advertir granitos rojos y blancos que nada tienen que ver con el acné.

Suele afectar más a mujeres entre 40 y 50 años y, aunque parece asociado a pieles más blancas y frágiles, no se conoce bien su origen fisiológico. Lo que sí se sabe es que es una enfermedad cutánea evolutiva lo que quiere decir que si no hacemos nada por pararla irá siempre a más, pasando por diferentes estadios.

Causas

Los pequeños capilares se alteran produciendo edema e inflamación; una de las causas posibles es una mala circulación genética. Hay cofactores que influyen para empeorarlo, pero no son determinantes en todos los individuos: la exposición intensa al sol, los cambios de temperatura, el alcohol, el deporte intenso…

Síntomas

  • Piel roja en mejillas, frente, nariz y barbilla
  • Piel seca y sensible con sensación de quemazón
  • Temperatura de la piel más alta en esas zonas que en el resto de la piel
  • Aumento de la rojez con los cambios de temperatura o la emoción.
  • Inflamación
  • En los casos más graves: aparición de granitos blancos sobre todo en nariz, mejillas y mentón.

¿Qué debemos de evitar para no agravar el fenómeno?

  • Exposición prolongada al sol
  • Los cambios de temperatura (en invierno salir de la calefacción al frío)
  • El consumo de bebidas muy calientes, de alcohol y de comida picante
  • Los corticoides
  • Las emociones y el estrés

También debemos de saber que la couperose se suele agravar durante los embarazos y cuando comienzan los desarreglos hormonales.

 

¿Cómo podemos tratarla?

Desde mi punto de vista lo más importante es evitar que vaya a más una vez se detecta, pero también tenemos tratamientos en Esthederm que rebajan bastante la intensidad del problema. También hay soluciones quirúrgicas para los casos más graves (electrocoagulación, láser…); recomiendo acudir a un buen especialista en estos casos.

Para parar su evolución lo primero es evitar los factores de los que hablé más arriba y que agravan el problema: sol, alcohol, cambios de temperatura… En cuanto a la cosmética que debemos de utilizar:

  • Desmaquilladores específicos para pieles sensibles que sean reconfortantes, como la Leche Desmaquilladora Desensibilizante de Esthederm
  • No utilizar exfoliantes de ningún tipo, pero sobre todo los de gránulos que son muy abrasivos.
  • Por las mañanas una crema de textura confortable que también nos aísle del sol es muy importante. Mejor si tiene una protección específica más alta contra los UVA, como la Into Repair de Esthederm que, además, es desensibilizante, con lo que nos aporta un 2 en 1.
  • Y por las noches, tenemos que reforzar los capilares al mismo tiempo que reforzamos la tolerancia de la piel. El Serum Intensivo de Vitamina E de Esthederm tiene unos resultados realmente espectaculares. Y para muestra un botón: estas fotos me las envió una clienta que se había puesto el serum 1 SOLA VEZ! La primera foto fue antes de aplicarse el serum por la noche y la segunda foto a la mañana siguiente.

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No dudes en escribirme si tienes dudas de la prescripción que deberías utilizar.

Protección Solar. ¿Qué es el SPF? Parte 2

La semana pasada estuve hablando de las bases de la protección basada en el SPF o Sun Protection Factor. Si no lo has leído puedes hacerlo antes de leer este: Protección solar ¿Qué es el SPF? Parte I para comprender mejor de lo que hablo aqui.

¿Qué más tenemos que tener en cuenta acerca de los SPF? Que aunque utilicemos la cantidad adecuada, no será lo mismo si estamos bajo un sol fuerte o extremo, o si nos vamos a una playa tropical, si estamos disfrutando de unos días en un velero o si lo utilizamos durante la práctica del deporte, porque estos puntos van a cambiar la intensidad del sol y cómo va a reaccionar nuestra piel y hará que tengamos que adaptar la protección. Por eso es tan importante acudir a un verdadero conocedor de la piel y la fotoprotección a la hora de comprar un protector solar. En esto puedes confiar plenamente en los centros acreditados #vcanto.

También es muy importante que saber si los filtros utilizados en el producto son estables. Eso qué significa: que hay filtros que se descomponen antes que otros bajo el sol y una vez descompuestos ya no funcionan… De ahí que el uso de filtros fotoestables como los utilizados en los solares Esthederm sea tan importante.

Y si alguna vez te habías preguntado cuál era la diferencia de % de protección entre los diferentes SPF, aquí tienes una escala. Seguro que te asombra ver que la diferencia entre ellos es muy pequeña, pero aun así, necesaria:

  • SPF 15 filtra aproximadamente el 93% de todos los rayos UVB.
  • SPF 30 filtra los 97%.
  • SPF 50 filtra el 98%.
  • SPF 50+ filtra el 99% de los rayos UVB y por ley ningún producto puede reivindicar una protección mayor, porque no hay filtración que sea capaz de bloquear totalmente los rayos solares.

Pero hoy tocaba hablar un poco más de los UVA, porque como vimos en el artículo anterior, el SPF no garantiza una protección frente a ellos, sólo frente a los UVB, es decir básicamente frente a la quemadura. Centrémonos en los UVA que son los rayos que más nos envejecen y con el agravante de que tienen lugar durante todo el año e incluso en los días nubosos y componen el 95% de la radiación ultravioleta que llegan a la superficie de la piel. ¿Cómo nos protegemos de ellos?

La Organización Mundial de la Salud nos explica que no hay por ahora una reglamentación acordada a nivel mundial para la tipificación de la protección contra los UVA. Hay dos métodos que son quizás los más aceptados: el PA y el PPD.

PDD bajo = 2

PDD medio = 4

PDD alto = 14

PDD muy alto = 20

Se considera aceptable cuando tiene un valor mayor a 14.Otro factor importante es la relación entre SPF/PPD la cual debe ser mayor a 3. Por ejemplo, si un protector tiene un SPF30, su PPD mínimo debería de ser 10 (30/10).

PA es la medida japonesa de protección frente a los UVA:

PA+: bajo

PA++: medio

PA+++: alto

Mínimo tendrían que tener un PA++ para garantizar un mínimo de protección UVA.

Como ves la protección frente a los UVA es difícil de comprender, pero es esencial fijarse en ella, porque es la que va a aportarte un refuerzo frente al cáncer y el fotoenvejecimiento. Una buena noticia: si confías en Esthederm no tendrás que preocuparte de estas cosas, porque siempre garantizamos una protección óptima con todos los beneficios del sol. ¡CON ESTHEDERM SÓLO LO MEJOR DEL SOL!

 

Protección solar ¿Qué es el SPF? Parte I

Cuando vamos a comprar un protector solar, nos fijamos, sobre todo en el número que pone en la caja. Eso es el SPF que significa Sun Protection Factor o Factor de Protección Solar. Pero, ¿qué es exactamente, de qué nos está protegiendo y cómo?

Para entender mejor lo que voy a explicar más abajo, tenemos que saber primero que el sol emite diferentes tipos de rayos y que tienen diferentes acciones en nuestra piel. Sólo vamos a ver los rayos que tienen una acción biológica:

  • UVB: son los rayos de longitud de onda más corta, los que menos penetran en nuestra piel, pero son los más potentes en energía. Para entendernos, con poquito, nos hacen mucho daño. Son los rayos responsables de la quemadura y de ciertos cánceres cutáneos; también participan en la producción de manchas oscuras y en la fotosensibilidad (alergias al sol). Tienen un lado bueno: ¡Gracias a ellos nos ponemos morenos! Pero viendo su lado negativo enseguida comprendemos que no podemos recibir una gran cantidad, con lo cual la solución ideal sería ponerse muy moreno con muy poco sol… Esta es la base de la patente Adaptasun de Esthederm, pero de esto hablaremos otro día.
  • UVA cortos: estos rayos tienen una longitud de onda más larga que los UVB y transmiten un poco menos de energía, pero siguen siendo bastante dañinos. Son responsables con los UVB de la fotosensibilidad y del fotoenvejecimiento y también son responsables de ciertos cánceres cutáneos. Colaboran en la producción de un primer color al exponernos al sol, pero es un “bronceado” falso que no protege. Por eso se usa en las cabinas de UV para monerse “moreno”, aunque el tono no es tan natural como el del sol y, repito, envejecen… Como estos rayos son los responsables de las alteraciones en pieles sensibles y de las alergias, como las del escote, en Esthederm se utiliza una filtración específica para evitarlas en la gama de Tratamiento de las Intolerancias Solares.
  • UVA largos: estos rayos son más largos que los UVA cortos y transmiten aun menos energía, pero también penetran más profundo en nuestra piel y, además recibimos más cantidad a lo largo de todo el día. Son responsables con los UVB y los UVA del envejecimiento prematuro. Por lo tanto, si no queremos envejecer al sol, tenemos que protegernos también de ellos. Importante: por la cantidad que recibimos durante el día, sin estar en la playa, son los rayos de los que nos tenemos que proteger a diario si no queremos envejecer por oxidación producida por el sol. Esa es la función del spray City Protect (antes llamado UVInCellium) que crea un “escudo celular” que protege nuestra piel de la agresión de los radicales libres producidos tanto por los UVB, como los UVA, la polución o el aire acondicionado.

Seguramente pensabas que estos eran los rayos más importantes, los que más afectan a nuestra piel y nuestra salud. Pues no… Hay otras dos longitudes de onda que se ha descubierto recientemente que también tienen un efecto en nuestra piel:

  • La luz visible: gracias a ellos podemos ver, pero ahora se ha descubierto que son responsables junto con los infrarrojos y los UVA del fotoenvejecimiento y de la fotosensibilidad. Que yo sepa no hay filtros en el mercado actualmente que nos protejan de esta longitud de onda. Sólo una protección interna como el City Protect puede paliar sus efectos negativos.
  • Los infrarrojos: gracias a ellos sentimos el calor de sol. Son muy beneficiosos para tratar dolores reumáticos, inflamaciones… Pero también son responsables del envejecimiento prematuro… Igualmente que para la luz visible, el City Protect es una de las pocas soluciones que aporta el mercado.

Y si ahora te digo que el SPF sólo estipula la protección de los UVB, ¿cómo te quedas? Pues es así… El número del SPF lo que te indica es el tiempo que puedes exponerte al sol sin quemarte, partiendo del tiempo que tú naturalmente te quemas sin ponerte nada. Para que te aclares:

Si tú te quemas en 10 minutos a las 12.00 en una zona de sol fuerte, con un SPF 30, tardarás 300 minutos en quemarte bajo ese mismo sol y a esa misma hora (unas 5 horas). PERO… para que eso funciones, deberás:

  • Aplicarlo antes de salir de casa
  • Aplicarlo cada dos horas y después de cada baño
  • Aplicarlo homogéneamente

Y ADEMÁS…

  • Para que la protección funcione, debes aplicar cada vez entre 30 y 35ml … O sea que si estás 4 horas en la playa y te aplicas 3 veces el protector: antes de salir de casa, al llegar a la playa y a las dos horas (pensando que te bañas justo antes de la última aplicación), un bote de 250ml no te llega a 3 días al sol… ¿A que no es lo que te dura? Pues no te estás protegiendo correctamente…

 

En un próximo post os hablaré de las diferencias reales entre los números de SPF, cuál es la realidad sobre los UVA y la protección reglamentada y cómo protegerse correctamente de los otros rayos solares. ¡Hasta la semana que viene!

3 envejecimientos, 3 tratamientos

Cuando pensamos en el envejecimiento tenemos tendencia a pensar que es algo lineal, que empieza alrededor de los 35 años y que con la edad va aumentando progresivamente. Pero no es así, el envejecimiento es algo más complejo y para poder “controlarlo” debemos de conocerlo en profundidad. Eso nos permitirá actuar en todos los factores posibles y, por lo tanto, obtener un mejor resultado.

En primer lugar hay un aspecto del envejecimiento que no tiene que ver con la edad, por eso se llama envejecimiento prematuro. Es el envejecimiento que llega antes de lo normal por un exceso de contacto con elementos que aumentan la cantidad de radicales libres en nuestra piel, acelerando su oxidación. Y este envejecimiento puede ser externo e interno. Externo cuando es provocado por el sol (envejecimiento actínico), la contaminación, la radiación de las pantallas de ordenador o las tablets… Interno cuando es por elementos que ingerimos: alcohol, drogas, pesticidas que llegan con los alimentos, tabaco… Hay varias formas de luchar contra este tipo de envejecimiento: la protección frente al sol, usar diariamente antioxidantes como la vitamina C y la E, evitar los tóxicos, comer lo más sano posible, hidratar bien la piel…

El otro aspecto del envejecimiento es el cronológico, el que efectivamente depende del paso del tiempo. Pero dentro de este envejecimiento también hay dos fases diferentes. La primera fase del envejecimiento comienza con un menor riego sanguíneo y un metabolismo celular que se ralentiza. Como resultado empezamos a producir menos fibras de colágeno y elastina y las células epidérmicas se renuevan más lentamente. La piel comienza a mostrar arruguitas y arrugas, inicio de falta de firmeza, una piel más opaca y con menos vitalidad.

La solución es utilizar tratamientos que aumenten el riego sanguíneo, que revitalicen la piel, que mejoren la producción de colágeno y de elastina y que dinamicen la renovación epidérmica. Por supuesto hay que seguir con la protección frente a los radicales libres y mantener una higiene de vida lo más sana posible.

Pero un poco más adelante se desata una fase del envejecimiento específicamente femenina y de la cual no somos especialmente conscientes, porque los síntomas son muy ligeros, casi imperceptibles. Este envejecimiento está relacionado con los cambios hormonales, pero no penséis que hablamos de menopausia. Aunque pocas mujeres lo saben, este envejecimiento puede comenzar a los 40 años y si no se toman medidas, el resultado a los 50 será una piel muy envejecida.

¿Qué es exactamente lo que ocurre a esa edad?

Alrededor de los 45 años comienzan los desequilibrios hormonales: la progesterona comienza a disminuir y esta hormona es la responsable de muchos elementos en nuestra piel, entre ellas, la densidad. Con la disminución de la densidad de nuestro colchón dérmico se inicia un ciclo vicioso que provoca una menor producción de fibras, con lo cual toda la estructura dérmica se debilita. Aquí comienzan las arrugas profundas y la flacidez.

Por eso es tan importante desde que se empecemos a detectar esos cambios, añadir el uso de tratamientos redensificantes, los que hacen que nuestro colchón cutáneo aumente y mantenga una estructura firme de nuestra piel.

Pero además, la piel comienza a secarse. Incluso pieles que siempre han sido de mixtas a grasas de repente empiezan a sentir que se secan. Este sería uno de los primeros síntomas a tener en cuenta. Si nunca tuviste la piel seca y ahora sientes la necesidad de hidratar tu cuerpo después de la ducha, tómalo como un signo de alerta y pasa a la fase de tratamiento superior. ¿Por qué pasa eso? Simplemente porque ya no producimos la misma cantidad de sebo y el sebo, mezclado con nuestro sudor, es lo que forma una película natural que nos protege de la deshidratación y mantiene nuestra piel confortable y sin tirantez. Por eso es importante a partir de ese momento utilizar texturas un poco más densas, que garanticen una buena protección frente a la deshidratación en cualquier situación.

Espero que ahora hayas comprendido que el envejecimiento no es sólo usar un antiarrugas; es algo mucho más complejo si queremos mantener una piel joven durante mucho tiempo. Por eso la esteticista Esthederm realiza un diagnóstico de envejecimiento cutáneo específico lo que le permite recomendar un tratamiento adaptado al nivel de envejecimiento prematuro, así como al nivel de envejecimiento cronológico. Con ello puede garantizar un resultado óptimo.

¿Quieres saber más? ¡Llámanos!

10 preguntas para saber la edad de tu piel

A veces vamos a comprar una crema y no sabemos cómo decidirnos: signos de envejecimiento o desequilibrio, edad, necesidad puntual, promesas, regalos… Lo ideal es que una profesional nos aconseje según el estado de la piel,  su edad, nuestras expectativas y nuestros gustos, pero reconozco que no siempre es fácil encontrar a quien te aconseje correctamente. Por eso muchas veces terminamos cogiendo una crema de una estantería porque lo que dice en el pack nos ha parecido atractivo o porque es la más cara, pero no tiene por qué ser lo que nos conviene y lo que mejor resultados nos va a dar.

Para poder escoger bien un tratamiento y para saber que lo que nos proponen es correcto, tenemos que conocer nuestra piel y qué necesita. Es un proceso complejo, pero podemos empezar por reconocer si nuestra piel necesita un tratamiento más o menos fuerte que la edad biológica que tiene. Eso qué significa: que puede ser que tu edad biológica sean 35 años, pero tu envejecimiento te coloque en los 40, porque tienes la piel muy “dañada”. Y por lo tanto tendrás que actuar con más firmeza si quieres revertir en lo posible esos daños y, sobre todo, evitar que se sigan acentuando y termines pareciendo de 50 cuando sólo tienes 40.

Te propongo un test sencillo, para que evalúes la edad de tu piel. No es una respuesta científica, pero sí te dará una idea clara de si estás en consonancia con tu edad biológica o no. Puede que no te guste el resultado, pero la mejor forma de afrontar un problema es sabiendo que existe… Límpiate la cara, coge un espejo y responde lo más sinceramente posible. Anota cada “sí”.

  1. Observa tu piel, su color, su luminosidad, su vida. Intenta compararla con el tono de la piel de un bebé sonrosado. ¿Dirías que le hace falta un golpe de luz o de vitalidad?
  2. Sonríe abiertamente, ¿ves arrugas en el contorno del ojo o en alguna parte de tu cara?
  3. Ahora no gesticules, mantén tu cara en reposo. ¿Ves arrugas en la frente, el entrecejo o el contorno del ojo?
  4. ¿Ves otras arrugas? Por ejemplo, en las mejillas, en los labios, en la barbilla, en las orejas…
  5. El surco nasogeniano son esas dos arrugas que nacen en la base de la nariz y que llegan hasta las comisuras de la boca. ¿Lo tienes muy marcado cuando no sonríes?
  6. ¿Tienes bolsas bajo los ojos?
  7. ¿Te ves los párpados caídos?
  8. Analiza el óvalo de tu cara. ¿Te gustaría tensarlo ligeramente hacia las orejas, para que volviera a su lugar?
  9. Coloca el espejo en el suelo y mírate. ¿Dirías que tu piel sufre el efecto de la gravedad y cae de forma generalizada?
  10. ¿Ves manchas oscuras que no sean tus pecas de juventud, en alguna parte de tu piel?

 

Resultados:

Cada “sí” que hayas contestado equivale a un punto.

0 puntos: menos de 25 años

1 a 2 puntos: de 25 a 35 años

3 a 5 puntos: 35-45 años

6 a 8: 45-55 años

Más de 8: más de 55 años

¿Cómo actuar?

Si la edad de tu piel corresponde con tu edad biológica, trátala según la edad que tienes y sigue las indicaciones “cronológicas” de las cremas y/o serums. Si la edad de tu piel es superior a tu edad biológica, planteate hacer una cura de shock centrada en los síntomas que tengas más acusados para aliviar su aspecto y proponte una estrategia de belleza antiedad clara e intensa para no seguir envejeciendo y para “darle marcha atrás al reloj”…

Recuerda, una buena profesional es quien mejor puede aconsejarte para que tu inversión dé los mejores frutos.

El alga Espirulina, el oro azul

Desde hace algunos años has debido de empezar a escuchar hablar de la espirulina como uno de los “superalimentos”. Más abajo explicaré todos los elementos nutritivos que aporta. Lo que sí deberías saber es que Esthederm usa la espirulina hace más de 20 años para tratar la piel y con unos resultados realmente buenos.

La espirulina es una cianobacteria con forma en espiral (de ahí su nombre) del género de la Arthrospira. Anteriormente se pensaba que era un microalga, pero en realidad se trata de un organismo procariota. Su color es azul verdoso por la presencia de clorofila y de ficocianina, pigmento que le da el color azulado.

¿Por qué es tan interesante?

Por su alto contenido en proteínas, vitaminas, minerales, ácidos grasos esenciales, ácidos nucleicos y clorofila, millones de personas alrededor del mundo utilizan la espirulina como un complemento alimenticio en su dieta siguiendo las recomendaciones de las Naciones Unidas (O.N.U.) y la Organización Mundial de la Salud. ES tan potente su fórmula que se recomienda el empleo de microalgas como la spirulina contra la malnutrición aguda en situaciones de emergencia humanitaria, de malnutriciones de índole crónico, y para el desarrollo sostenible.

Pero el empleo de la espirulina para la alimentación no es nuevo, ya que los aztecas la consumían procedente del Lago Texcoco y también otros pueblos cercanos al Lago Chad lo incluían en su dieta habitual en forma de galleta. Es interesante saber que estas poblaciones no tenían carencias nutricionales y que se puede suponer que es gracias a la alimentación básica a base de este organismo.

Es fácil de entender si vemos su composición en detalle:

  • Proteínas: alrededor de un 57% en peso seco está formado por proteínas. Lo más importante de éstas es su composición en aminoácidos ya que no sólo contiene todos los esenciales sino que además su disponibilidad es muy alta
  • Glúcidos: entre un 8 y un 14% principalmente en forma de polisacáridos.
  • Lípidos: aproximadamente 6%, pero tanto su cantidad como composición varía en función de las condiciones de cultivo.
  • Ácidos nucleicos
  • Vitaminas: elevadas concentraciones de provitamina A y grupo B.
  • Minerales y oligoelementos: calcio, zinc, germanio, cobre, fósforo, cromo, hierro, potasio, manganeso y magnesio.

¿Y por qué es buena para la piel?

 

Espirulina serum

 

Serum Int Espirulina

 

Porque le aporta todo lo que necesita para estar firme, radiante y vital. Es una verdadera cura de nutrición celular que repara y revitaliza los tejidos en profundidad, dejando la piel resplandeciente, totalmente revitalizada, más firme, más lisa y más tonificada. Además es un potente antioxidante, con lo que estarás luchando contra los radicales libres.

Y si te están realizando un tratamiento de radiofrecuencia en un centro de belleza, será el máximo potenciador del resultado si te aplicas la cura en casa. Díselo a tu esteticista.

¿Cuándo debes de utilizarla?

Cuando veas tu piel cansada, átona, sin color, con falta de vida. En ese momento

Espirulina crema

 

Crema Intensiva Espirulina

 

necesitarás una cura de serum y crema. Pero también puedes prevenir y realizar una cura en cada cambio de estación, para preparar tu piel de cara a las estaciones fuertes, como el verano y el invierno. En estos casos, si tu piel está perfecta, necesitarás sólo la crema.

Y si tienes dudas, ya sabes, ¡pregúntame!

 

¿Qué limpiador me conviene?

Antes de hablar del limpiador que más conviene a cada tipo de piel, vamos a comenzar por los errores que se cometen muy a menudo por desconocimiento:

  • Error: limpiarse la cara con el gel del cuerpo. El gel del cuerpo suele ser demasiado “lavante”. Te dejará la piel de la cara tirante y con necesidad de aplicarte una crema rápidamente (la del cuerpo también, pero seguramente no lo percibirás igual).
  • Error: limpiarse la cara con toallitas. Las toallitas suelen arrastrar más de lo que la limpieza de la piel necesita. Están bien para una emergencia o para un viaje con mochila, pero no para todos los días.
  • Error: limpiarse la cara con agua nada más. El agua sola no limpia, porque no puede llevarse la suciedad que sólo se diluye en una fase aceite.
  • Error: no limpiarse. Durante el día la piel acumula mucha suciedad del contacto con el medio: polución, polvo, toxinas… Y durante la noche nuestra propia grasa y el sudor. Si no limpiamos correctamente la piel, sin agredirla, el precioso tratamiento que nos apliquemos después no servirá para mucho, porque los ingredientes activos lo tendrán difícil para atravesar esa capa de “protección” extra. Piénsalo…

Ahora vamos con las diferentes emulsiones:

  • Leches limpiadoras: son ideales para pieles deshidratadas y pieles sensibles porque aportan un film protector extra y son muy suaves con la piel. También son perfectas si somos alérgicas al agua o si el agua de nuestra ciudad es muy calcárea, porque podremos retirarlas con loción. Las mejores fórmulas deben de aportar un pre-tratamiento que comience a aportar resultados a nuestra piel desde la limpieza. También deben de ser desmaquilladoras al mismo tiempo. Todos estos puntos los cumplen las leches desmaquilladoras Esthederm.
  • Aguas micelares: es el desmaquillador y limpiador ideal para las que no tienen tiempo, las que viajan mucho y no quieren ir cargando con muchos productos y para las perezosas. ¿Por qué? Porque desmaquillan ojos, labios y rostro y además tonifican en un solo gesto. ¿Sabías que Esthederm sacó la primera agua micelar del mercado? Ahora puedes explicarte la diferencia.
  • Gel espumoso: es el limpiador clave para las pieles grasas, para los hombres, para los jóvenes que comienzan con su primer limpiador. Lo metemos en la ducha y no hay nada más fácil de usar. Lo único que debemos de tener en cuenta: después de usarlo no debemos de sentir la piel tirante. Si es el caso, ese limpiador es demasiado fuerte para tu piel o no cumple con los mínimos de tolerancia. Prueba el Gel Pureza de Esthederm, es una bomba de frescura. Su perfume te encantará.
  • Espumas limpiadoras: son la nueva generación de limpiadores. Limpian en profundidad, son de utilización ultra cómoda bajo la ducha y son suaves con la piel. Si están bien formuladas son universales y hasta las pieles un poco sensibles pueden usarlas. La Espuma Pureza de Esthederm es uno de los top 10 y la Espuma Aclaradora que lucha contra las manchas oscuras es una perla negra; por algo será…

¿Cuál es el limpiador que mejor te va? Si tienes dudas, pregúntame.