Protección Solar. ¿Qué es el SPF? Parte 2

La semana pasada estuve hablando de las bases de la protección basada en el SPF o Sun Protection Factor. Si no lo has leído puedes hacerlo antes de leer este: Protección solar ¿Qué es el SPF? Parte I para comprender mejor de lo que hablo aqui.

¿Qué más tenemos que tener en cuenta acerca de los SPF? Que aunque utilicemos la cantidad adecuada, no será lo mismo si estamos bajo un sol fuerte o extremo, o si nos vamos a una playa tropical, si estamos disfrutando de unos días en un velero o si lo utilizamos durante la práctica del deporte, porque estos puntos van a cambiar la intensidad del sol y cómo va a reaccionar nuestra piel y hará que tengamos que adaptar la protección. Por eso es tan importante acudir a un verdadero conocedor de la piel y la fotoprotección a la hora de comprar un protector solar. En esto puedes confiar plenamente en los centros acreditados #vcanto.

También es muy importante que saber si los filtros utilizados en el producto son estables. Eso qué significa: que hay filtros que se descomponen antes que otros bajo el sol y una vez descompuestos ya no funcionan… De ahí que el uso de filtros fotoestables como los utilizados en los solares Esthederm sea tan importante.

Y si alguna vez te habías preguntado cuál era la diferencia de % de protección entre los diferentes SPF, aquí tienes una escala. Seguro que te asombra ver que la diferencia entre ellos es muy pequeña, pero aun así, necesaria:

  • SPF 15 filtra aproximadamente el 93% de todos los rayos UVB.
  • SPF 30 filtra los 97%.
  • SPF 50 filtra el 98%.
  • SPF 50+ filtra el 99% de los rayos UVB y por ley ningún producto puede reivindicar una protección mayor, porque no hay filtración que sea capaz de bloquear totalmente los rayos solares.

Pero hoy tocaba hablar un poco más de los UVA, porque como vimos en el artículo anterior, el SPF no garantiza una protección frente a ellos, sólo frente a los UVB, es decir básicamente frente a la quemadura. Centrémonos en los UVA que son los rayos que más nos envejecen y con el agravante de que tienen lugar durante todo el año e incluso en los días nubosos y componen el 95% de la radiación ultravioleta que llegan a la superficie de la piel. ¿Cómo nos protegemos de ellos?

La Organización Mundial de la Salud nos explica que no hay por ahora una reglamentación acordada a nivel mundial para la tipificación de la protección contra los UVA. Hay dos métodos que son quizás los más aceptados: el PA y el PPD.

PDD bajo = 2

PDD medio = 4

PDD alto = 14

PDD muy alto = 20

Se considera aceptable cuando tiene un valor mayor a 14.Otro factor importante es la relación entre SPF/PPD la cual debe ser mayor a 3. Por ejemplo, si un protector tiene un SPF30, su PPD mínimo debería de ser 10 (30/10).

PA es la medida japonesa de protección frente a los UVA:

PA+: bajo

PA++: medio

PA+++: alto

Mínimo tendrían que tener un PA++ para garantizar un mínimo de protección UVA.

Como ves la protección frente a los UVA es difícil de comprender, pero es esencial fijarse en ella, porque es la que va a aportarte un refuerzo frente al cáncer y el fotoenvejecimiento. Una buena noticia: si confías en Esthederm no tendrás que preocuparte de estas cosas, porque siempre garantizamos una protección óptima con todos los beneficios del sol. ¡CON ESTHEDERM SÓLO LO MEJOR DEL SOL!

 

Protección solar ¿Qué es el SPF? Parte I

Cuando vamos a comprar un protector solar, nos fijamos, sobre todo en el número que pone en la caja. Eso es el SPF que significa Sun Protection Factor o Factor de Protección Solar. Pero, ¿qué es exactamente, de qué nos está protegiendo y cómo?

Para entender mejor lo que voy a explicar más abajo, tenemos que saber primero que el sol emite diferentes tipos de rayos y que tienen diferentes acciones en nuestra piel. Sólo vamos a ver los rayos que tienen una acción biológica:

  • UVB: son los rayos de longitud de onda más corta, los que menos penetran en nuestra piel, pero son los más potentes en energía. Para entendernos, con poquito, nos hacen mucho daño. Son los rayos responsables de la quemadura y de ciertos cánceres cutáneos; también participan en la producción de manchas oscuras y en la fotosensibilidad (alergias al sol). Tienen un lado bueno: ¡Gracias a ellos nos ponemos morenos! Pero viendo su lado negativo enseguida comprendemos que no podemos recibir una gran cantidad, con lo cual la solución ideal sería ponerse muy moreno con muy poco sol… Esta es la base de la patente Adaptasun de Esthederm, pero de esto hablaremos otro día.
  • UVA cortos: estos rayos tienen una longitud de onda más larga que los UVB y transmiten un poco menos de energía, pero siguen siendo bastante dañinos. Son responsables con los UVB de la fotosensibilidad y del fotoenvejecimiento y también son responsables de ciertos cánceres cutáneos. Colaboran en la producción de un primer color al exponernos al sol, pero es un “bronceado” falso que no protege. Por eso se usa en las cabinas de UV para monerse “moreno”, aunque el tono no es tan natural como el del sol y, repito, envejecen… Como estos rayos son los responsables de las alteraciones en pieles sensibles y de las alergias, como las del escote, en Esthederm se utiliza una filtración específica para evitarlas en la gama de Tratamiento de las Intolerancias Solares.
  • UVA largos: estos rayos son más largos que los UVA cortos y transmiten aun menos energía, pero también penetran más profundo en nuestra piel y, además recibimos más cantidad a lo largo de todo el día. Son responsables con los UVB y los UVA del envejecimiento prematuro. Por lo tanto, si no queremos envejecer al sol, tenemos que protegernos también de ellos. Importante: por la cantidad que recibimos durante el día, sin estar en la playa, son los rayos de los que nos tenemos que proteger a diario si no queremos envejecer por oxidación producida por el sol. Esa es la función del spray City Protect (antes llamado UVInCellium) que crea un “escudo celular” que protege nuestra piel de la agresión de los radicales libres producidos tanto por los UVB, como los UVA, la polución o el aire acondicionado.

Seguramente pensabas que estos eran los rayos más importantes, los que más afectan a nuestra piel y nuestra salud. Pues no… Hay otras dos longitudes de onda que se ha descubierto recientemente que también tienen un efecto en nuestra piel:

  • La luz visible: gracias a ellos podemos ver, pero ahora se ha descubierto que son responsables junto con los infrarrojos y los UVA del fotoenvejecimiento y de la fotosensibilidad. Que yo sepa no hay filtros en el mercado actualmente que nos protejan de esta longitud de onda. Sólo una protección interna como el City Protect puede paliar sus efectos negativos.
  • Los infrarrojos: gracias a ellos sentimos el calor de sol. Son muy beneficiosos para tratar dolores reumáticos, inflamaciones… Pero también son responsables del envejecimiento prematuro… Igualmente que para la luz visible, el City Protect es una de las pocas soluciones que aporta el mercado.

Y si ahora te digo que el SPF sólo estipula la protección de los UVB, ¿cómo te quedas? Pues es así… El número del SPF lo que te indica es el tiempo que puedes exponerte al sol sin quemarte, partiendo del tiempo que tú naturalmente te quemas sin ponerte nada. Para que te aclares:

Si tú te quemas en 10 minutos a las 12.00 en una zona de sol fuerte, con un SPF 30, tardarás 300 minutos en quemarte bajo ese mismo sol y a esa misma hora (unas 5 horas). PERO… para que eso funciones, deberás:

  • Aplicarlo antes de salir de casa
  • Aplicarlo cada dos horas y después de cada baño
  • Aplicarlo homogéneamente

Y ADEMÁS…

  • Para que la protección funcione, debes aplicar cada vez entre 30 y 35ml … O sea que si estás 4 horas en la playa y te aplicas 3 veces el protector: antes de salir de casa, al llegar a la playa y a las dos horas (pensando que te bañas justo antes de la última aplicación), un bote de 250ml no te llega a 3 días al sol… ¿A que no es lo que te dura? Pues no te estás protegiendo correctamente…

 

En un próximo post os hablaré de las diferencias reales entre los números de SPF, cuál es la realidad sobre los UVA y la protección reglamentada y cómo protegerse correctamente de los otros rayos solares. ¡Hasta la semana que viene!

¿Manchitas blancas en brazos y piernas?

¿Has empezado a descubrir desde hace unos años unas manchitas blancas no más grandes que la mitad de la uña de tu meñique, redonditas y bien definidas? ¿Eres de las morenas que ha tomado mucho el sol o de las que siempre se ha protegido poco? ¿O, simplemente, superas los 60 y, aunque has cuidado tu piel, la playa es tu lugar favorito los fines de semana?

Esas manchitas blancas que no debemos de confundir con los clásicos hongos cutáneos, tienen un nombre científico: hipomelanosis guttata (o en gota) idiopática y su origen está en el sol y en el exceso de exposición. Su incidencia se incrementa con la edad, por lo que podemos observarlo en más del 80% de las personas mayores de 70 años. Es verdad que puede presentarse en personas con todo tipo de color de piel, pero es más frecuente en los fototipos 4 y 5, los fototipos más oscuros, y las mujeres parecen estar más predispuestas a sufrirlo.

¿Cómo diferenciar estas manchitas claras de otras?

Estas manchitas son pequeñas, entre 1 y 6mm. Aunque a veces puedan ser un poco más grandes, no es lo habitual. Son redonditas y están bien definidas y su superficie es lisa, sin  protuberancias. Generalmente se encuentran en los brazos, las piernas, la parte alta de la espalda y el escote; rara vez en la cara. Es una dermatosis benigna y no está asociada con el vitíligo, pero es mejor que el médico determine un diagnóstico claro, para descartar que se trate de otro tipo de afección que sí necesite tratamiento. Lo que sí que hay que tener en cuenta es que si este problema está asociado con una alta exposición al sol, deberá de hacerse un seguimiento más cercano de las manchas oscuras, porque el riesgo de cáncer cutáneo puede ser más alto.

¿Y qué es lo que pasa en la piel para que aparezcan estas manchitas? Las causas no han sido determinadas, pero sí sabemos que está asociado a la exposición al sol: cuanta más exposición y menos responsable, más probabilidades hay de que empiecen a aparecer. Los melanocitos, células responsables de la fabricación de la melanina, el pigmento que nos da el tono bronceado, bajan su ritmo de producción de melanina o, en casos más avanzados, desaparecen. Por eso cuando se observa esta piel se ve una reducción de la melanina existente en los queratinocitos, así como una reducción del número de melanocitos activos.  Para entendernos: estas manchas, no se producen porque fabriquemos un pigmento blanco, es ausencia de pigmento: mientras que la piel sana sigue recibiendo su dosis habitual de melanina, la piel con el problema recibe menos o nada. Por eso se crea la mancha blanca (ausencia de pigmento) en contraste con la piel pigmentada (con pigmento normal).

Una vez que empiezan a aparecer, cada vez veremos más. El efecto puede llegar a parecer el inverso, que la mancha sea el poco bronceado sano que nos queda, porque el resto de las células ya no funcionan correctamente. Son los melanocitos que han empezado a “cansarse” de fabricar, porque han trabajado mucho durante toda su vida. Los hemos ido agotando poco a poco a base de exposiciones recurrentes, muchas veces con una protección inadecuada.

¿Qué podemos hacer para tratarlas?
Por lógica el tratamiento tendría que pasar por volver a activar esos melanocitos “cansados”. Entre los tratamientos médicos para estas lesiones hay diferentes propuestas, cada una con diferentes resultados y/o efectos secundarios. Tratamientos tópicos: corticoides, inhibidores de la calcineurina y/o los retinoides. En cuanto a métodos quirúrgicos: la dermoabrasión, la crioterapia o los microinjertos cutáneos. Pero como estas técnicas conllevan molestias y un periodo de recuperación, se están centrando más en el láser. Todas estas terapias deben de conllevar seguimiento médico, sobre todo para evitar nuevas hipopigmentaciones, incluso hiperpigmentaciones.

Por supuesto, para evitar que el problema avance o para evitar que aparezca o retrasarlo lo más posible, lo más importante es la correcta protección durante las exposiciones. Y no olvidemos, si vivimos en un lugar de sol todo el año, que las piernas y el escote están siempre expuestos, por lo tanto la protección no debe de reducirse a los días que vamos a la playa, sino que es algo de todos los días. Además, con una correcta protección diaria del escote evitaremos esas manchitas oscuras que salen tan fácilmente y que tanto envejecen esta zona tan sexy.

En Esthederm tratamos de optimizar la actividad de los melanocitos existentes, a la vez que los empezamos a proteger correctamente, para evitar que el problema se extienda. Para optimizar su actividad, lo cargamos de todos los elementos que necesitan para poder producir la mejor melanina. Es como si lleváramos a la fábrica los mejores materiales y el mejor combustible. Si los melanocitos tienen aun capacidad para mejorar, lo harán. Mi experiencia me ha mostrado cambios muy positivos: hay manchitas se vuelven a pigmentar y, sobre todo, el problema deja de extenderse, lo cual es muy positivo.

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Bronz Impulse

¿Y cuál es el mejor producto de la gama? Bronz Impulse aplicado cada día tras la ducha en la zona con problemas y, por supuesto, Adaptasun 2 o 3 soles, según la piel y la intensidad de la exposición, en la playa, salvo que haya una deficiencia específica. Lo mejor es que acudas a una esteticista Esthederm. Ella te dará la mejor respuesta y a medida. Si no sabes dónde encontrarla, ¡llamanos!

* Gracias a dermatoweb.net por la fotografía.

¿Sufres de alergia al sol?

¿Cuando vas a la playa los primeros días se te llena el escote de pequeños granitos que pican mucho y que pueden incluso convertirse en pequeñas ampollitas y manchas oscuras posteriores? ¿O tu reacción son manchas rojas grandes en los brazos o en las piernas que también te provocan una importante urticaria? Si estas en uno de estos dos casos, te interesa este artículo…  Sigue leyendo