¿Manchitas blancas en brazos y piernas?

¿Has empezado a descubrir desde hace unos años unas manchitas blancas no más grandes que la mitad de la uña de tu meñique, redonditas y bien definidas? ¿Eres de las morenas que ha tomado mucho el sol o de las que siempre se ha protegido poco? ¿O, simplemente, superas los 60 y, aunque has cuidado tu piel, la playa es tu lugar favorito los fines de semana?

Esas manchitas blancas que no debemos de confundir con los clásicos hongos cutáneos, tienen un nombre científico: hipomelanosis guttata (o en gota) idiopática y su origen está en el sol y en el exceso de exposición. Su incidencia se incrementa con la edad, por lo que podemos observarlo en más del 80% de las personas mayores de 70 años. Es verdad que puede presentarse en personas con todo tipo de color de piel, pero es más frecuente en los fototipos 4 y 5, los fototipos más oscuros, y las mujeres parecen estar más predispuestas a sufrirlo.

¿Cómo diferenciar estas manchitas claras de otras?

Estas manchitas son pequeñas, entre 1 y 6mm. Aunque a veces puedan ser un poco más grandes, no es lo habitual. Son redonditas y están bien definidas y su superficie es lisa, sin  protuberancias. Generalmente se encuentran en los brazos, las piernas, la parte alta de la espalda y el escote; rara vez en la cara. Es una dermatosis benigna y no está asociada con el vitíligo, pero es mejor que el médico determine un diagnóstico claro, para descartar que se trate de otro tipo de afección que sí necesite tratamiento. Lo que sí que hay que tener en cuenta es que si este problema está asociado con una alta exposición al sol, deberá de hacerse un seguimiento más cercano de las manchas oscuras, porque el riesgo de cáncer cutáneo puede ser más alto.

¿Y qué es lo que pasa en la piel para que aparezcan estas manchitas? Las causas no han sido determinadas, pero sí sabemos que está asociado a la exposición al sol: cuanta más exposición y menos responsable, más probabilidades hay de que empiecen a aparecer. Los melanocitos, células responsables de la fabricación de la melanina, el pigmento que nos da el tono bronceado, bajan su ritmo de producción de melanina o, en casos más avanzados, desaparecen. Por eso cuando se observa esta piel se ve una reducción de la melanina existente en los queratinocitos, así como una reducción del número de melanocitos activos.  Para entendernos: estas manchas, no se producen porque fabriquemos un pigmento blanco, es ausencia de pigmento: mientras que la piel sana sigue recibiendo su dosis habitual de melanina, la piel con el problema recibe menos o nada. Por eso se crea la mancha blanca (ausencia de pigmento) en contraste con la piel pigmentada (con pigmento normal).

Una vez que empiezan a aparecer, cada vez veremos más. El efecto puede llegar a parecer el inverso, que la mancha sea el poco bronceado sano que nos queda, porque el resto de las células ya no funcionan correctamente. Son los melanocitos que han empezado a “cansarse” de fabricar, porque han trabajado mucho durante toda su vida. Los hemos ido agotando poco a poco a base de exposiciones recurrentes, muchas veces con una protección inadecuada.

¿Qué podemos hacer para tratarlas?
Por lógica el tratamiento tendría que pasar por volver a activar esos melanocitos “cansados”. Entre los tratamientos médicos para estas lesiones hay diferentes propuestas, cada una con diferentes resultados y/o efectos secundarios. Tratamientos tópicos: corticoides, inhibidores de la calcineurina y/o los retinoides. En cuanto a métodos quirúrgicos: la dermoabrasión, la crioterapia o los microinjertos cutáneos. Pero como estas técnicas conllevan molestias y un periodo de recuperación, se están centrando más en el láser. Todas estas terapias deben de conllevar seguimiento médico, sobre todo para evitar nuevas hipopigmentaciones, incluso hiperpigmentaciones.

Por supuesto, para evitar que el problema avance o para evitar que aparezca o retrasarlo lo más posible, lo más importante es la correcta protección durante las exposiciones. Y no olvidemos, si vivimos en un lugar de sol todo el año, que las piernas y el escote están siempre expuestos, por lo tanto la protección no debe de reducirse a los días que vamos a la playa, sino que es algo de todos los días. Además, con una correcta protección diaria del escote evitaremos esas manchitas oscuras que salen tan fácilmente y que tanto envejecen esta zona tan sexy.

En Esthederm tratamos de optimizar la actividad de los melanocitos existentes, a la vez que los empezamos a proteger correctamente, para evitar que el problema se extienda. Para optimizar su actividad, lo cargamos de todos los elementos que necesitan para poder producir la mejor melanina. Es como si lleváramos a la fábrica los mejores materiales y el mejor combustible. Si los melanocitos tienen aun capacidad para mejorar, lo harán. Mi experiencia me ha mostrado cambios muy positivos: hay manchitas se vuelven a pigmentar y, sobre todo, el problema deja de extenderse, lo cual es muy positivo.

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Bronz Impulse

¿Y cuál es el mejor producto de la gama? Bronz Impulse aplicado cada día tras la ducha en la zona con problemas y, por supuesto, Adaptasun 2 o 3 soles, según la piel y la intensidad de la exposición, en la playa, salvo que haya una deficiencia específica. Lo mejor es que acudas a una esteticista Esthederm. Ella te dará la mejor respuesta y a medida. Si no sabes dónde encontrarla, ¡llamanos!

* Gracias a dermatoweb.net por la fotografía.

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